La Pelopincho
🕒 Tiempo de lectura: 10 minutos Hay dos formas de saber que llegó el verano. Una es mirar el calendario. La otra... es ver aparecer el piletín. Aunque, siendo sinceros, casi nadie le decía piletín. Era como la Savora. Todo el mundo la llamaba por la marca. Y así fuera Pelopincho, Tiburoncito o una pileta comprada en la ferretería de la esquina... para nosotros siempre iba a ser la pelopincho . Todas tenían más o menos la misma pinta. Esas rayas blancas y celestes que, no sé por qué, automáticamente significaban vacaciones. Todavía hoy veo esos colores... y me dan ganas de andar descalzo. El verano empezaba el día que tu viejo decía: —Este fin de semana la armamos. Y automáticamente arrancaba la temporada. No la de pileta. La de ingeniería. Porque armar una pelopincho nunca fue simplemente armar una pelopincho. Primero había que encontrarla. Después descubrir dónde estaban los caños. Después el corcho. Que misteriosamente desaparecía ...