Olor a Libertad
🕒 Tiempo de lectura: 15 minutos Entre los eventos más importantes de cualquier año escolar —o de cualquier temporada si hacías algún deporte— sin duda estaban los viajes. No importaba si el destino quedaba a veinte minutos o a quinientos kilómetros. La verdadera premisa era otra. Irte unos días sin tus viejos. Todo lo demás era decorado. La organización llevaba meses de reuniones, coordinaciones, llamados y responsabilidades de las que uno jamás se enteraba. Para nosotros el trabajo consistía básicamente en una sola cosa: Recordarle a nuestros padres que pagaran las cuotas que faltaban. Todo empezaba a tomar forma cuando aparecían dos documentos fundamentales. La autorización. Y la lista de cosas a llevar. La autorización era un documento de suma importancia donde los padres les cedían temporalmente la propiedad de sus hijos a los profesores. Firmaban cualquier cosa. Si el formulario decía: "Autorizo a que mi hijo participe de actividades recreat...